
Me accidenté. Mi carro fue golpeado por otro que venía rápido, por la parte del copiloto de la mitad hacia atrás y del impacto se volteó y fue a caer sobre otro carro rojo en el que venía un niño con hidrocefalia. Yo con mi casco orgánico rompí el vidrio de mi puerta, quede inconsciente, echando sangre, pero comprobe que al igual que Gualterio, también tengo Malatesta y estoy aqui echándoles este cuento. Ha quedado bastante mal el carro, eso si, pero nadie quedo lesionado. Como era de esperarse, este desafortunado evento ha desencadenado otros tantos, en los que nunca me habría imaginado:
- Viajar en ambulancia y usar el SOAT, llegar a urgencias, que un neurocirujano canoso me tocara el cuello que me dolía y me dijera - No le pasó nada!! (espero que no lo haya dicho con decepción, mentiras, se que no fue así) y que me tomaran radiografías de toda mi columna y que me cercenaran el cerebro de ajonjolí con un TAC.
- Quedar sin sentido luego de un golpe y tener un lapso que no recuerdo y en que entré en un loop de preguntar qué paso? estás bien?;
- Asistir a una cita a las 6:30 am, al día siguiente, a "los patios" de Alamos para presenciar el peritazgo sobre mi carro llevado a cabo por un policía experto en esas lides (cuando llegamos los tres expertos estaban cerca a la reja, pero desde adentro tomándose un tinto, alistándose para arrancar su jornada). Allí forme parte de un grupo de accidentados, desafortunados y maldormidos -como los gatos de los dibujos animados con la cola rota y mal amarrada, media oreja, una patica encogida y los ojos negros-, que tuvimos que hacer una vaca para comprar el rollo fotográfico para las imágenes que acompañarían el dictámen de los expertos. El kit del dictamen que vendía el tipo de la caseta consistente en un papel carbon, papel contact y los formatos para conciliación de las partes y de solicitud de retiro del vehículo ante la Fiscalía, me lo regaló mi tío, pero ese día no lo use. En mi grupo de accidentados, debo decir que la mayoría eran motociclistas, estaba uno que cuando vió su moto hizo cara como de ver un fantasma, yo asumí que no creía que el estuviera así caminando con un rasguño en la nariz, porque la silla estaba toda volteada hacia un lado, como si de la fábrica de las motos viniera así, como si de la máquina que les pone la forma las hiciera así. Le ayude a empujar su moto porque el no podía ni tocarla, y el Policía le decía que la corriera para las fotos.
- En el camino hacia mi carro, para lo de las fotos y el peritaje, había un cadillac negro y gris, como carro mortuorio, viejo de barrio pobre y viejo, y le pregunte al Policía - y este qué?, el me dijo - Este tiene muerto. Pasó un muchacho del sitio, con bata azul y le dijo en voz alta al Policía - el de este carro se murió anoche, no hermano?.
- Llegue a mi carro y no fue como ver un fantasma, sino como hacer evidente lo que siempre dice el I Ching y que hasta el accidente no tenía sentido para mi, ver una prueba de "La fuerza de lo inevitable". Una rueda chueca, marcos sin vidrios de mi lado, hundimiento de la puerta del otro lado, la del copiloto, desajustes en mi puerta y la del baúl. Me pareció hasta que se había encogido, si estuviera vivo le daría muerte de una vez por todas para que no sufriera mas. Sangre en el timon, sangre en la puerta, sangre en un pañuelo que estaba en el piso del carro. Como el grupo: Siniestro total.
- De vecino estaba uno de los carros con los que me estrellaría, el rojo. Pero eso yo no lo sabría sino hasta mas tarde. Porque yo nunca supe que pasó, yo solo se que cruce una calle y vi una mancha amarilla a mi derecha: el taxi que me golpearía.
- Mi tío y Chayanta me esperaban afuera. Esta diligencia le toca a uno solito, solito, en ese hogar de paso de las maquinas que por el azar o el destino metieron una zancadilla en la vida o muerte de alguien, como si estuvieran castigadas a la interperie y sintiendo la fuerza de los aviones que se van y vienen. Los patios es en álamos, eso, creo que lo sabemos todos, pero es muy cerca a la avenida El Dorado, cerca a los moteles y cerca al aeropuerto, como es fácil perderse y seguir derecho por la única avenida que entra a Alamos, vimos otros parqueaderos sin nombre que más parecían motorterios, pero yo siempre estuve segura que mi carro no estaría ahí.
- Luego nos fuimos a desayunar y de ahí propuse ir al lugar de los hechos. Llegamos y claro había muchos vidrios destrozados, pedazos del carro rojo y extrañamente un pedazo de riel incrustado en la esquina. Hablamos con los obreros de una casa de la cuadra. Uno de ellos me dijo que estaba contento de verme bien. El y su grupo levantaron mi twingo, porque éste quedó encima del carro rojo de medio lado y lo pusieron de nuevo sobre las cuatro ruedas. Me dijo que si no lo movían quizás yo habría quedado debajo del carro. Inevitablemente pensamos en la novela de Chuck Palahniuk "ASfixia", la del muchacho que trabaja en una parque temático y que para tener más entradas siempre se atraganta con un pedazo de carne o pollo buscando que alguien lo salve. Luego de que alguien lo salva esa persona por intervenir en su salvación se siente muy agradecida, su vida vuelve a tener sentido, y por eso le envían cheques como de agradecimiento, por darles ese hecho que les cambió su vida.
-Llamamos al muchacho que había tomado las fotos. Tenía sus datos porque la muchacha que iba conmigo en el carro se los había pedido. El me dijo que pasara a su casa, era a una cuadra del choque, me recibió un french poodle, estaba otra persona, supongo que un tío me quemó un cd con la fotos y me explicó que esa mañana no oyó frenar nada, sino simplemente el golpe y que el supo que algo había pasado. Que sus papás venían de hacer deporte y le avisaron de los choques y el salió con su cámara. Están tomando fotos para pedirle a las autoridades que les pongan policías acostados, porque muy seguido las calles del barrio se dan ese tipo de accidentes y ya están aburridos con eso. Ahí entendí que el riel que estaba plantado como un bolardo en la esquina de esa casa frente a la que me accidente, seguramente estaba ahí para que no les tumbaran más el muro del antejardin y pense, menos mal no quedamos ensartados en ese riel. El fotografo me dijo que para el había sido bueno que estuviera el carro rojo porque o si no, mi carro seguro habría dado mas vueltas, como en película de acción. Y seguro que en ese caso este calamar habría quedado jodido de sus tentáculos y con mas cara de monstruo marino, o quizas se habría ido de este mundo así no más.
- Al día siguiente, el sábado, ayer, tuve que ir a la Fiscalía, mi inseparable Chayanta, mi amiga Anita y mi mamá me acompañaron, era en la Granja (en la 78 con 78). Allí me recibió un portero costeño, seco y burlón, no dejo entrar a chayanta, así que una vez mas me toco enfrentar la situación sola.
- Pude ver muchos policías y agentes enfrentados con los cancerberos de las puertas del infierno de los trámites, formatos y más formatos, pase y pase informes de delitos, accidentes, atracos, lesiones.
- Mis compañeras de espera eran una señora de pelo corto y otra con un bebé. La del bebé estaba ahí para hacer la misma vuelta que yo, pero para obtener una autorización para sacar la moto de su marido de los patios y llevaba ya como dos horas esperando. Yo quería además una copia del croquis de mi accidente. Tuve que mirar a los ojos y repetir de varias formas mis solicitudes. Finalmente salió de audiencia la fiscal de mi caso y me dio el permiso. Ese es otro lugar de tránsito, similar al de álamos, en el que se ve gente magullada por fuera y por dentro, los ojos negros y el corazón negro. TAmbién se ve gente cansada, funcionarios de turno, en un sitio judicial que es una unidad de reacción inmediata o sea que funciona 24 horas al día y lidia con los problemas mas frecuentes entre los humanos y que seguramente por eso ya son muy secos y duros de entrada.
- Salimos de ahí de regreso a Alamos, contraté telefónicamente a la grua, dejándome llevar por la recomendación del 113, sacamos mi carro de ahí y me fui de copiloto del conductor de la grúa, un caleño, papá de familia, que no tomaba trago y que ese día le tocaba de turno largo hasta el otro día. Esperaba para esa noche recoger muchos borrachos. Me recordó y describió otros accidentes. Era como el protagonista de una película de ambulancias de carros y motos, como Nicolas Cage en la película de conductor de ambulancias, seguro que las circunstancias lo llevarían de un lado a otro sin control. Me dio su tarjeta y una muy buena charla hasta el sitio en el que me esperían, Chacón, un ayudante, Tiburón y Gato.
- Chacon, por supuesto es el dueño del aviso de Serviteca Chacón, tiene una moto 650 inmensa, costosa, es jóven y trabajador. Tiburón es un bull terrier blanco, si, sin stop en la frente y con un ojo rodeado con una mancha, como de publicidad de cerveza, pero es un perro de taller y que mientras esperaba a mis acompañantes de vueltas y trámites, me trajo una tapa de algo y me lo tiró a los pies y me dijo, sin decirme, que si nos jugábamos un micro micro fútbol, y Gato su amigo necio, un gato negro que le gusta colgarse de las llantas, se hace debajo de los carros y a quien tiburón debe traer para que no le pase nada.
- Esos son los nuevos compañeros de lo que queda de mi carro. vamos a ver cuanto cuesta el arreglo.
Y esa es la historia de mi accidente.
Un abrazo para todos.